domingo, 22 de octubre de 2017

“EL REINO” NO ES EL REINADO SOCIAL DE CRISTO









Un esclarecedor juicio del filósofo-de veras- y buen amigo chileno Juan Carlos Ossandón Valdés puntualiza agudamente la diferencia:

La Lumen Gentium, al hablar del reino de Cristo, señala que es un reino mesiánico, no terrestre sino celestial.(13) Señala la Gaudium et Spes que ya está misteriosamente presente en nuestra tierra y que cuando venga el Señor se consumará su perfección.(39) Como acabamos de decir, el Reino de Cristo, en su sentido más amplio, es la misma Iglesia Católica. Es por eso por lo que la doctrina social de la Iglesia (DSI) usa, más bien, la expresión reinado social de Cristo, si bien también puede aplicársele la otra. Porque este Reino incluye también aspectos sociales que interesan a los individuos, a las familias y a los pueblos. La Iglesia católica no es una entelequia etérea aislada de la vida real de sus hijos; es una sociedad perfecta con un fin muy preciso y unos medios adecuados para lograrlo: los sacramentos y las virtudes teologales. Como toda sociedad, su fin es un bien común, tan bien expresado por San Ignacio. Por lo cual necesita de un ambiente en el que pueda desarrollar su acción propia. Por eso el reinado social de Cristo, como dijo Pío XI, tiene por objetivo lograr la paz de Cristo en el reino de Cristo; porque la raíz de todos los males que aquejaban accidente en su época se debían a que

La inmensa mayoría de la humanidad ha rechazado a Jesucristo y su santísima ley en la vida privada, en la vida de familia y en la vida pública del Estado; y es imposible toda esperanza segura de paz internacional verdadera mientras los individuos y los estados nieguen obstinadamente el reinado de nuestro Salvador.

A esta situación la llamamos hoy Estado laico y muchos católicos creen que es la mejor solución para vivir en paz. No saben, los que así piensan, que se unen a los enemigos de la Iglesia y de su fundador y que están rechazando la DSI tal como fue establecida por los Sumos Pontífices. Este Estado desconoce que el Reino de Cristo tiene exigencias en el orden social e implica el reinado social de Jesucristo. Por ello su primer deber consiste en el reconocimiento público de la Iglesia en la que radica ese Reino. Estas exigencias son desarrolladas en la DSI y todo católico debe luchar porque sea reconocida por los individuos, las familias y los Estados.

Para que no lo olvidáramos, Pío XI estableció la fiesta de Cristo Rey en el último domingo del mes dedicado a celebrar la victoria de las fuerzas armadas cristianas; mes en que se celebran las victorias de Lepanto y Viena, obtenidas gracias a la intercesión de la Santísima Virgen, invocada por el rezo del Santo Rosario. Naturalmente, después del último concilio, la fiesta fue trasladada al último domingo del año litúrgico, precedido por el domingo en que se recuerdan las enseñanzas de Cristo sobre el juicio final. (Ver nota de Ossandón Valdés) La jerarquía indicaba así su cambio, abandonando la lucha por la reinado social de Cristo y aceptando el Estado laico como normal. Por eso, las naciones que reconocían a la Iglesia fueron obligadas a cambiar sus constituciones y dar paso al nuevo tipo de Estado. Ahora vemos cómo mandamientos básicos de la ley de Dios son violados en nombre de los derechos humanos hasta en las antiguas naciones católicas. Consecuencia natural de la nueva postura de la jerarquía”.

Y Pío XI, en cambio, deja bien claro, al relatar su encíclica Quas Primas, a qué se refería:

La celebración anual de esta fiesta recordará también a los Estados que el deber del culto público y de la obediencia a Cristo no se limita a los particulares, sino que se extiende también a las autoridades públicas y al gobernante; a todos los cuales amonestará terriblemente no sólo el destierro que haya sufrido de la vida pública, sino también el desprecio que se le haya inferido por ignorancia o malicia (18 -19)

Nota de Ossandón Valdés.

“El cambio de perspectiva es fácil de observar en la Gaudium et spes (39): Pues los bienes de la dignidad humana, de la unión fraterna y la libertad, y todos los demás bienes que son el fruto de nuestro trabajo y esfuerzo, después de haberla propagado por la tierra en el espíritu del Señor, según su mandato volveremos a encontrarnos de nuevo limpios de toda mancha, iluminados y transfigurados, cuando Cristo entregue al padre el reino eterno y universal, reino de verdad y de vida, reino de santidad y de gracia, reino de justicia, de  amor y de paz. Este reino está ya misteriosamente presente en nuestra tierra; con la venida del Señor se consumará su perfección.

La confusión entre el reinado social y el reino es patente. La parte final, sin embargo sólo es aplicable al reino: la Iglesia, y no al reinado: la ciudad católica. En consecuencia el fundamento de la DSI ha sido dejado de lado. Nótese, además, que el reino es caracterizado únicamente por virtudes y bienes naturales, los que, estrictamente pertenecen al reinado y no al Reino. Es notable la desvalorización de la virtudes teologales, sobrenaturales, las propias del Reino en la teología post- conciliar. Como muestra un botón: la solidaridad ha reemplazado a la caridad”.

(Juan Carlos Ossandón Valdés, La dignidad de la persona y la justicia social, INIE Editores, Chile, Diciembre 2014,págs 225-227)



MONS. TOMÁS DE AQUINO OSB: ¿MONS. DE CASTRO MAYER SEDEVACANTISTA?








¿Mons. de Castro Mayer sedevacantista?

He aquí algunos puntos que pueden ayudar a aclarar esta cuestión.

1. El hermano Juan Bautista, que fue seminarista en Campos en tiempos de Mons. de Castro Mayer, me dice que no recuerda haber escuchado que Mons. de Castro Mayer omitiera el nombre del Papa en el canon.

2. Ninguno de los colaboradores cercanos de Mons. de Castro Mayer era sedevacantista, por lo menos los que conocí de 1986 al 2000, teniendo un contacto muy frecuente con todos los sacerdotes de Campos durante todo este período.

3. El único sacerdote sedevacantista en Campos que conocí fue Mons. Benigno, capellán de los Redentoristas, los cuales terminaron por oponerse a Mons. de Castro Mayer y a los sacerdotes de Campos.

4. Si Mons. de Castro Mayer hubiera sido sedevacantista, él hubiera dejado discípulos. Ahora bien, ni entre los sacerdotes de Campos, ni entre los fieles de la diócesis he encontrado sedevacantistas. El único era Mons. Benigno que no había sido formado en el seminario de Mons. de Castro Mayer y que tenía una manera de pensar y de actuar diferente a la de Mons. de Castro Mayer. Por ejemplo, él no utilizaba los mismos libros litúrgicos que Mons. de Castro Mayer, y según la información que tengo, le reprochaba a Mons. de Castro Mayer el decir el nombre de San José en el canon. [modificación introducida por Juan XXIII. Nota de NP]

5. Mons. Lefebvre me dijo que Mons. de Castro Mayer no era sedevacantista a causa de la amistad que éste último tenía con él (Mons. Lefebvre). Esto quiere decir que Mons. de Castro Mayer no era sedevacantista. Él era lo bastante humilde para reconocer la superioridad de Mons. Lefebvre, del cual no quería perder la amistad. La amistad está fundada sobre un bien común, de otro modo es una falsa amistad. Lo que tenían en común era sobre todo la comprensión de la crisis actual y los medios para contrarrestarla, para la supervivencia de la Iglesia. El sedevacantismo no formaba parte de estos medios, muy por el contrario, podemos agregar.

6. Mons. de Castro Mayer escribió a Juan Pablo II el 13 de abril de 1982. En esta carta dice: “Prosternado a los pies de Vuestra Santidad, le imploro su Bendición Apostólica”. No es común entre los sedevacantistas esta manera de expresarse.

7. También escribió, con Mons. Lefebvre, cartas abiertas a Juan Pablo II. Esto implica el reconocimiento de la autoridad de Juan Pablo II.

8. Mons. de Castro Mayer confirió las órdenes sagradas en La Reja y participó en las consagraciones de 1988. Sería curioso que no dijera nada a Mons. Lefebvre y a los ordenandos respecto a la omisión del nombre del Papa en el canon de la misa si él hubiera tenido esa costumbre.

Para concluir. Es verdaderamente una lástima ver a hijos espirituales de Mons. Lefebvre abandonando la sabiduría de éste para seguir una vía que el mismo Mons. de Castro Mayer nunca quiso verdaderamente asumir. Por el contrario, Mons. de Castro Mayer se unió a Mons. Lefebvre en esta cuestión, reconociendo también la superioridad de Mons. Lefebvre en este punto.


miércoles, 18 de octubre de 2017

MONS. TOMÁS DE AQUINO OSB: VOZ DE FÁTIMA, VOZ DE DIOS Nº 33






VOZ DE FÁTIMA, VOZ DE DIOS Nº 33

23 de septiembre de 2017
Vox túrturis audita est in terra nostra”       
(Cant. II, 12)



Resistencia II



¿Cuál es el origen de la palabra Resistencia?

La palabra Resistencia viene del latín “resistere”, que significa estar firme, resistir, oponerse.

¿Se encuentra esta palabra en la Sagrada Escritura?

Sí.

¿Podría citar algún pasaje?

San Pedro en su 1ª Epístola escribe: “Sed sobrios y velad: porque vuestro adversario el diablo ronda, como un león rugiente, buscando a quien devorar. Resistidle firmes en la fe”. (I Pedro V, 8, 9).

San Pablo, por su parte, resistió también al mismo San Pedro por causa del peligro que San Pedro hacía correr a la fe por su conducta en Antioquía: “Mas cuando Cefas vino a Antioquía le resistí cara a cara, por ser digno, de reprensión”. (Gal. II, 11)

¿Dice algo Santo Tomás a este respecto?

Sí: “Cuando hay inminente peligro para la fe, escribe, los superiores deben ser corregidos por sus inferiores incluso públicamente” (IIª, IIª q. 33, a. 4 ad 2). En otras palabras, los inferiores deben resistir a los superiores como San Pablo resistió a San Pedro por causa del peligro que corría la Fe. Santo Tomás, en el artículo citado, explica la actitud de San Pablo así como la de San Pedro, que aceptó la reprensión, dando de esta forma un ejemplo de humildad para los superiores.

¿Mons. Lefebvre utilizó el término resistencia o resistente?

Sí. Los encontramos en sus libros y en sus cartas.

¿Podría citarnos algún pasaje?

“Dom Gérard usa de todos los argumentos para adormecer a los resistentes”.
Esto lo escribió en una carta del 18 de agosto de 1988.

Y en la misma carta dice también:
“Él (Dom Gérard) nos acusa de ‘resistencialistas’.”

¿Qué se reprueba en Mons. Fellay?

El hecho de que no tenga en cuenta estas palabras de su fundador: "Es un deber estricto, para todo sacerdote que quiera permanecer católico, el separarse de esta iglesia conciliar mientras ella no regrese a la Tradición del Magisterio de la Iglesia y de la fe católica” (Itinerario Espiritual, pág. 31)

¿Cuáles son las consecuencias de que Mons. Fellay no se separe de la iglesia Conciliar?

Mons. Fellay se contamina y contamina poco a poco toda la Fraternidad y las comunidades amigas.

¿De qué contaminación se trata?

Del liberalismo neomodernista y neoprotestante de la iglesia conciliar. El contacto con las autoridades romanas actuales y con los padres progresistas conduce a esta contaminación, que se hará todavía mayor ahora que los padres progresistas pueden celebrar matrimonios de fieles de la Tradición.

¿Qué actitud debe tomarse delante de Roma y de Mons. Fellay?

La resistencia, es decir, una actitud de oposición pública al que causa el detrimento de la fe (ver artículo de Arsenius, Voz de Fátima n° 32).

¿No hay peligro de cisma en esta actitud?

Quienes corren peligro de cisma son los mismos liberales modernistas que se separan de la Tradición de la Iglesia.

¿Pero no hay peligro de cisma en la Resistencia?

La posición de la Resistencia no encierra ningún peligro de cisma si ella se mantiene fiel a la línea de conducta de Mons. Lefebvre y Mons. de Castro Mayer.

¿Y los sedevacantistas?

La Resistencia no es sedevacantista y no todo sedevacantista o simpatizante del sedevacantismo es cismático; sin embargo, el sedevacantismo es una tendencia peligrosa contra la cual Mons. Lefebvre alertó a los sacerdotes y fieles.

+ Tomás de Aquino OSB

U.I.O.G.D.


LA NEO-FSSPX Y EL ABANDONO DE LA CRUZ




La FSSPX ha abandonado la cruz, o el Neo fariseísmo tradi-liberal


“No se reforma la Iglesia sino sufriendo por ella: no haciendo pavadas. No se reforma la Iglesia visible sino sufriendo por la iglesia invisible. Todos los que han querido reformarla de otro modo, se han salido della”.

Padre Leonardo Castellani

Acertadísimas palabras de nuestro Padre Castellani, en un editorial de su revista Jauja que versaba sobre el modernismo conciliar (Revista Jauja N° 7, Julio 1967).

En efecto, como dirá en otro de sus grandes textos, en referencia al fariseísmo, los males de dentro de la Iglesia –o de hecho, los males todos, pero muy especialmente los de adentro- no se limpian ni se arreglan sino mediante el sacrificio, el sufrimiento, la cruz, que consiste en dar testimonio de la verdad hasta el fin:

“Es el drama de Cristo y de su Iglesia. Si en el curso de los siglos una masa enorme de dolores y aun de sangre no hubiese sido rendida por otros cristos en la resistencia al fariseo, la Iglesia hoy no subsistiría”
(Cristo y los fariseos, Ed. Jauja, Mendoza, 1999, pág. 17).

Cristo nos redimió padeciendo. La verdad se afirma con la propia vida hecha verdad.

Es menos la acción que la inmolación lo que convierte. Nuestro Señor tiene menos necesidad de nuestros servicios que de nuestros sacrificios Fue necesario que Él muriese para dar su Vida a la humanidad. Es la gran ley” (P. Vayssière O.P., « Le Père Vayssière », Marcelle Dalloni, pág.124).

Pero lejos de haber alguna vez comprendido esto, los liberales que se han alzado con la FSSPX han pretendido o desean o hacen creer que los males más graves en la historia de la Iglesia podrán corregirse, limpiarse, acabarse, mediante diplomacias, diálogos y negociaciones.

Mons. Fellay ha cambiado las excomuniones y rechazos por reconocimientos y bienvenidas. Ha cambiado la sangre por el azúcar.

La intemperancia final de Nuestro Señor (que los llamó “sepulcros blanqueados”) por la dulzura blandengue que todo está dispuesto a discutirlo (cordialmente).

(Claro que no hay dulzura sino dureza intolerante para con los antiliberales).

Nuestro Señor se anonadó hasta lo increíble para tratar de sacar a los fariseos de su diabólica condición. Y luego de tronar contra ellos, dio muestras de su supremo acto de amor, que no consistió en seguir diálogos interminables, sino en el sacrificio por la verdad, que no transige.

La Fraternidad se eleva sí misma para buscar una mejor ubicación en la mesa de negociaciones. Entonces deviene más importante la “unidad” (que haría la “fuerza”) que la “finalidad” de la propia congregación.

Todavía no se llega al final en esta búsqueda, pero se continúa en el mismo rumbo. El último Cor Unum de Mons. Fellay viene a confirmarlo plenamente.

“UNA NOCHE PARA LA AMISTAD Y LOS SABORES”



La “picadita” no es en “Vanezuela”, como figura en el afiche (¿ya empezaron con la “birra”?) sino en Venezuela.


La Neo-FSSPX sigue de fiesta. Tras haber ofrecido un banquete por los “primeros cuarenta años” en Argentina (¿cómo saben que habrá unos segundos cuarenta años? Vaya vanidosa presunción lo de “primeros cuarenta”) con la presencia del mismísimo Mons. Fellay, ahora organiza una “Noche de amigos y sabores” (Así la presenta, ¡sic!) en su priorato de Buenos Aires (véase acá). Claro que lo hacen con el fin caritativo de recaudar unos pesos. ¿Para los pobres? ¿Para alguien caído en desgracia? ¿Para socorrer a los más carenciados? ¿Por alguna escuela u obra de religión? No. Para pagarle los gustos a su Prior que se dedica al andinismo y debe salir próximamente de excursión. Seguramente saldrá algún liberalcito a acusarnos de “puritanos”. Lejos de estar contra una buena mesa o un buen deporte, nos parece increíble que se llegue a convertir una casa religiosa, que debe brillar por su pobreza y frugalidad, por su espíritu de austeridad y sacrificio (desde luego que alegremente llevados), en un club social o salón de fiestas para el disfrute de los placeres culinarios.

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“La Redención de Jesucristo, para restablecer, entre el cielo y la tierra, las relaciones que el pecado había roto, debía necesariamente comenzar por una expiación del pecado, y la oración del género humano debía necesariamente tomar el carácter de penitencia y expresarse por un sacrificio capaz de marcar el arrepentimiento del hombre, y de ofrecer a Dios una compensación. Es por eso que Jesucristo, como sacerdote de la nueva ley y mediador entre Dios y los hombres, no se contentó de ofrecer a Dios oraciones y súplicas; Él ha derramado Sus lágrimas y Su sangre; o más bien Su oración ha tomado la forma que conviene a un penitente, la forma de expiación, la forma de sacrificio. Haciéndose sacerdote para rezar, El se hizo, al mismo tiempo, víctima para inmolarse, y para ofrecer, por la efusión de Su sangre y la oblación de Su vida, la compensación, la expiación pública del pecado. Sin haber conocido el pecado en sí mismo, El ha tomado la semejanza, a fin de cargar la pena (I Cor. V, 21; Heb. IV., 15). Su ministerio de penitencia ha llenado toda Su vida en la que no vemos más que lágrimas y sufrimiento; y en fin, todas esas expiaciones vienen a culminar, a tomar su acabamiento y su perfección última en el sacrificio de la cruz que es, por así decir, la conclusión lógica y necesaria, el digno coronamiento de una vida penitente y dedicada a la expiación del pecado.

Ahora bien, la vida de Jesucristo es el tipo sobre la cual ha sido instituido el cristianismo; el ministerio de Jesucristo es la regla del nuestro, o más bien el nuestro es el Suyo; y así nuestro sacerdocio ha devenido en el Suyo una institución de penitencia pública. Para cumplir nuestro ministerio de mediadores y de propiciadores entre Dios y el mundo, no nos es suficiente rezar, suplicar, ofrecer homenajes y sentimientos; nos son necesarias las lágrimas, la sangre, los sacrificios. Sucesores de Jesucristo, herederos de Sus funciones, nosotros somos penitentes públicos (…) Nosotros también, nosotros somos, como El, dedicados al ministerio de la penitencia pública; y el beneficio de nuestra expiación es llevado, en los juicios de la justicia y de la misericordia de Dios, a la cuenta de todos los pecadores, de los cuales la suerte está en nuestras manos”.

(Padre Jean-Baptiste Aubry, « Aux séminaristes. Conseils pratiques », Ed. Saint-Remi, 2009, págs. 112-113)  

¿Qué tiene que ver el texto del Padre Aubry con la munífica degustación de salchichas, salchichones, jamones y cervezas? Nada. Como nada tiene que hacer una institución católica conformada por sacerdotes de Cristo con tales parrandas en sus casas, más propias de corrompidos modernistas conciliares que de penitentes (¿olvidan su sotana?) cuya discreción y buen ejemplo debe contagiar a los fieles.

Pero bueno, van a decir los liberalcitos de siempre, ya no estamos en la época de San Bernardo, San Francisco, San Ignacio o San Luis María Grignion de Montfort. ¡Hay que vivir!

“Los santos no se hacen más que sobre la cruz” (P. Marie-Etienne Vayssière O.P.).



Fray Llaneza



Dos momentos destacados por el sitio oficial de la Fraternidad de la fiesta de los “primeros 40 años”:


Mons. Fellay y P. Rubio, muy serios. ¿Estarían pensando en la Resistencia?



Sin palabras. "A comer y a beber que llega el acuerdo".

CITAS ESCOGIDAS...DE LA NEO-FSSPX




Mucho tiempo atrás, en un pasado ya lejano, la FSSPX, fiel a Mons. Lefebvre, supo enseñar y difundir la doctrina que nos enseñaron los grandes maestros contrarrevolucionarios, antimodernistas, antifarisaicos y antiliberales. Aquello era parte y debía serlo del combate cotidiano por resistir a los enemigos de Cristo que ocuparon su Iglesia. Los sacerdotes podían llegar a citar en sus escritos, en sus conferencias, en sus homilías, en sus charlas, a aquellos grandes combatientes de la fe como Pío IX, Cardenal Pie, Mons. De Ségur, Mons. Delassus, Mons. Gaume, Mons. Freppel, Mons. Ezequiel Moreno Díaz, Mons. de Castro Mayer, Don Sardá y Salvany, Padre Castellani, Padre Meinvielle, P. Emmanuel Barbier, P. Augustin Roussel, P. Henri Ramière, P. Denis Fahey, Louis Veuillot, Jean Ousset, Jacques Cretineau-Joly, Jacques Ploncard-d’Assac, etc.

¿Quiénes son los autores que hoy cita la Neo-FSSPX en sus artículos? ¿Contrarrevolucionarios antiliberales? No. Tomemos nota: P. Ray Blake (un “conservador” inglés projudío), P. Nicola Bux (sacerdote “liberal de derecha” muy cercano a Benedicto XVI, que es o ha sido consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe y de otros dicasterios romanos), Mons. Schneider (conservador, birritualista), Cardenal Burke (ídem al anterior), Roberto de Mattei (conservador) y…Juan Pablo II y el concilio Vaticano II (cfr. La “Correctio filialis” que ha suscripto Mons. Fellay).

Lógicamente, el muy acuerdista P. Simoulin de la FSSPX acaba de decir recientemente en su boletín: ¡yo no entré al seminario para combatir los errores modernos, el liberalismo o el concilio, sino por la Santa Misa!” (acá), que es como si dijera “Yo no me bauticé para renunciar a Satanás, a sus obras y a sus pompas”. Pero si el sacerdote pregunta tres veces al candidato al bautismo si rechaza a Satanás y todas sus obras y todas sus pompas, antes de interrogarlo si cree en Dios y toda la profesión de fe, es porque ambas cosas están indisolublemente vinculadas, y en primer lugar, para “alistarse en la milicia de Cristo –como dice el Catecismo de Trento, debe prometer ante todo abandonar al demonio y al mundo y detestarles para siempre como implacables enemigos”. En este caso, quien dice buscar el Reino de Cristo, no puede dejar de resistir permanentemente a las obras de Satanás, que en materia de doctrina se llaman modernismo, liberalismo y concilio Vaticano II. Pero el P. Simoulin entró al seminario sólo por la Misa…

La Neo-FSSPX cita a Mon. Lefebvre, pero en sus palabras menos duras, menos polémicas, menos chocantes para los oídos liberales. Muy selectivamente, evita con cuidado de citar todo aquello con que el Fundador de la congregación refrendó sus consagraciones episcopales. Lo mismo ocurre con San Pío X, publicando sus encíclicas pero desvinculándolas de la realidad y los protagonistas actuales.

Dijo en 1861 Mons. de Ségur: “La Revolución es la gran cuestión religiosa de nuestro tiempo”. Y lo sigue siendo, pues el Vaticano II ha sido la tercera revolución, tras la revolución francesa –en lo político- y la “revolución copernicana” en filosofía de Kant, que conduce a la negación de la realidad, del orden social cristiano y hasta de la misma Iglesia y de Dios. Tanto ignora esto la FSSPX que de hecho ha entrado a formar parte de la praxis revolucionaria (como se confirma en este  artículo).

“La Revolución es la insurrección más sacrílega que ha podido armar la tierra contra el cielo; es el esfuerzo más titánico que haya intentado el hombre, no sólo para separarse de Dios, sino para ponerse en lugar de Dios”, dijo el mismo ilustre obispo (La Révolution). Debemos conocerla y combatirla. La Fraternidad San Pío X, salvo aisladas excepciones personales en sus filas, ha dejado de hacerlo. Humanamente, esto no tiene vuelta atrás.


DIME QUIÉN TE APOYA…






P. Ray Blake es un “conservador” inglés projudío que, según él mismo confiesa, no se atrevió a firmar la Correctio por temor a represalias. Un liberal moderado que sí se atreve a escribir esto, en su blog, el 4 de octubre, hablando sobre la misma Correctio: "Una de las agencias de noticias 'semioficiales', Rome Reports (...) afirmó que los firmantes 'rechazaron el Vaticano Segundo'. Aunque tengo dificultad para interpretar el significado real de ciertos pasajes ambiguos, yo podría haber estado inclinado a firmar la Correctio precisamente porque acepto el Vaticano II. No estoy seguro de si es prudente que esté ahí el nombre del obispo Fellay, pero personalmente me alegra que así sea; es más: él dice que acepta el 98% del Concilio, que es probablemente mucho más que su prelado medio tanto en Roma como en las periferias."

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ARSENIUS - VOZ DE FÁTIMA, VOZ DE DIOS Nº 32






VOZ DE FÁTIMA, VOZ DE DIOS 
Nº 32


23 de septiembre de 2017
Vox túrturis audita est in terra nostra”       
(Cant. II, 12)

Resistencia I


Podemos entender el movimiento llamado Resistencia como una actitud de oposición pública al detrimento (o al peligro de sufrir detrimento) de la Fe.

Quisiera explicar el sentido de las diversas partes de esta especie de definición dada arriba:

"Actitud": una posición, una postura y los actos derivados de la misma.

"Pública": característica que distingue a aquellos que pertenecen a la Resistencia de los que (a pesar de resistir las tentativas que se hacen aquí y allá para una regularización canónica indebida para el tiempo actual) no lo hacen de modo tan público.

“En detrimento de la Fe”: aquello a lo que se resiste principalmente, implicando a las personas que actúan en el sentido de este detrimento, pues la oposición a estas personas es una consecuencia de la oposición al detrimento de la Fe.

“(O al peligro de sufrir detrimento de la Fe)”: pues hay acciones que no son directamente contra la Fe, pero que conducen al detrimento de la misma, como cuando el Papa Paulo VI ordenó a Mons. Lefebvre no hacer las ordenaciones sacerdotales en 1976; orden a la cual Mons. Lefebvre no se sometió, por ver que esta sumisión traería un detrimento de la Fe.

Con eso, esperamos haber ayudado a disipar las nubes de malentendidos sobre nuestra posición en los días calamitosos por los que pasa la Santa Iglesia de Dios.

Quiera María Santísima, la Señora del Rosario de Fátima, cuyo centenario de las apariciones conmemoramos, bendecir todos nuestros sufrimientos y emprendimientos en favor de la doctrina revelada por Su Divino Hijo.

Arsenius


viernes, 13 de octubre de 2017

MILAGRO DEL SOL EN FÁTIMA: CIEN AÑOS





Este 13 de octubre de 2017, celebramos el Centenario de la Sexta Aparición de María Santísima en Cova de Iria.

La última de las 6 apariciones a los pastorcitos se efectuó el 13 de octubre de 1917, cuando la Virgen había prometido hacer un milagro de tal magnitud, que cuantos lo vieran pudiesen creer en sus apariciones.

Lucía en la aparición del 13 de julio de 1917, había pedido a Nuestra Señora hacer un milagro para que todos crean que Usted se nos aparece. La Virgen respondió entonces prometiendo un milagro que todos han de ver para creer.

I. La danza del sol

Cuando llegó el esperado día, éste amaneció frío y lluvioso, la jornada precedente, todos los caminos hacia Cova de Iría estaban atestados de gente que iba a pie, en bicicletas o vehículos. Los peregrinos de fe avanzaban descalzos, cantando y rezando el Santo Rosario, millares pasaron la noche al aire libre, y a pesar de lo poco propicio del tiempo, apresuraban el paso para encontrar un buen lugar para la aparición del día siguiente.

Una multitud de entre 50 a 70 mil personas de todo Portugal, muchas de ellas descreídas, burlonas y curiosas se hallaban el 13 de octubre en el lugar de las apariciones.

Los tres videntes, esta vez ataviados de fiesta, se hicieron paso por entre el mar de gente a eso de las once y media y como en las otras 5 apariciones anteriores, los videntes vieron el reflejo de una luz, y enseguida a Nuestra Señora en la encina.

Luego del diálogo narrado por la Hermana Lucía, Nuestra Señora dijo:

«Es preciso que se enmienden, que pidan perdón por sus pecados. Y tomando un aspecto más triste, [Nuestra Señora agregó]: No ofendan más a Dios Nuestro Señor, que ya está muy ofendido».[1]

Dicho lo cual -en su último aviso y la esencia del Mensaje destinado a pasar de generación en generación como el Mensaje de Fátima se despidió… y al despedirse, mientras se elevaba, abrió las manos que se reflejaron en el sol, o, como les pareció a Francisco y a Jacinta, indicó el sol con el dedo.[2]

Lucía entonces dijo a los presentes que mirasen el sol, paró la lluvia e inmediatamente se abrieron las nubes dejando ver un claro de cielo azul.